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La orca, el coloso de los mares

La Orca es una de las especies que podemos encontrar en la costa Atlántica de la Janda y Tarifa. Animal mitológico que desde hace milenios ha vinculado su figura a parte de nuestra propia cultura, la del atún rojo.

 

El Estrecho de Gibraltar es el nexo de unión entre dos grandes gigantes, el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo. Ese choque de dos grandes corrientes provoca un boom de biodiversidad, y en lo más alto de esa biodiversidad encontramos los mamíferos marinos, delfines y ballenas que hacen de éste un lugar único en el mundo, y prueba de ello son las más de 80.000 personas que año tras año vienen hasta aquí para disfrutar de este espectáculo de la naturaleza, delfines y ballenas en su medio natural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una de esas especies, posiblemente la que más admiración levanta es la orca, mal llamada “killer whale” en el mundo anglosajón, porque ni es una ballena (es un delfínido) ni es asesina. En el Estrecho de Gibraltar y Golfo de Cádiz cuenta con una población que ronda los 50 individuos, divididos en cinco grupos sociales, que viven bajo un matriarcado en el que la familia está por encima de todo. Estudios científicos realizados por CIRCE desde 1999 demuestran que los grupos permanecen siempre unidos, bajo una figura materna, y su alimentación está basada fundamentalmente en atún rojo, tal y como se ha visto a lo largo de los años, y ha quedado de manifiesto en la tesis doctoral “Ecología de orcas (Orcinus orca) al sur de la Península Ibérica”, de la investigadora de CIRCE Ruth Esteban, presentada el pasado mes de diciembre en la Universidad de Cádiz, o anteriormente en las numerosas referencias que, desde los fenicios, se ha encontrado hacia las orcas en la comarca de La Janda. La historia milenaria de las almadrabas de la costa atlántica gaditana siempre ha estado vinculada a las orcas, o las ‘espartes’ como se las conoce en la región, una relación milenaria de la que mucho saben en Barbate, Conil o Zahara de los Atunes, donde cada primavera, con la llegada de los atunes en su migración hacia el Mediterráneo, se avistan las orcas cerca de la costa.

 

Ya en verano, la zona donde es más factible ver las orcas es el Estrecho en su zona más occidental, donde alrededor del Monte Tartessos, conocido también como la ‘Baja de Pescadores’, orcas, atunes y ser humano confluyen en una batalla por la supervivencia, y donde orcas y pescadores pelean por el mismo botín, el atún rojo, y donde la interacción es, año tras año, intensa ya que las orcas han desarrollado la técnica de esperar que los pescadores tengan el atún en lugar de perseguirlo. ¿Buffet libre?, tal vez, pero científicamente se ha demostrado que este técnica de caza les hace ahorrar esfuerzos a las orcas, e incrementa sus posibilidades de supervivencia por lo que el ser humano, el mismo que agota sus recursos en el mar, tiene en su mano la posibilidad de devolver lo que se les está quitando.

 

La Ensenada de Barbate, la costa de Conil o el Estrecho de Gibraltar son el hábitat de esta especie en nuestras costas, si bien este mamífero, cuyos individuos se identifican mediante la aleta dorsal, recorren grandes distancias, llegándose a ver incluso en el Algarve portugués horas después de haber estado en el Estrecho, siempre tras su presa, el gran rojo.